martes, 3 de febrero de 2026

¡Se acabaron las vacaciones! No entres en pánico: Trucos de IA para que la planificación no te mate este 2026




Por María Gladys Pacheco Rojas


¡Hola, colega! Seamos sinceros: se están acabando las vacaciones y ya se siente ese "apretón" en la guata. Empiezas a ver los cuadernos en el súper, los comerciales de uniformes y te entra el estrés pensando en la avalancha que se viene: planificaciones, diagnósticos, reuniones eternas y ese papeleo que parece no tener fin. Si estás estresado pensando en cómo vas a sobrevivir a marzo, ¡detente un segundo! En Acontista Educa tenemos la solución. Este 2026 no tiene por qué ser igual a los anteriores. No queremos que entres en "modo supervivencia", contando los días para el próximo feriado; queremos que entres como un docente estratega. La Inteligencia Artificial y las nuevas plataformas digitales no son una carga más, sino tus mejores aliadas para que dejes todo planificado en tiempo récord, recuperes tu tiempo para compartir con tu familia y llegues a la sala con energía para inspirar a tus estudiantes.



Tu Asistente Inteligente: IA para la Gestión Docente


Para dejar listo el año antes de que termine la primera semana de marzo, nuestra mejor aliada es la Inteligencia Artificial, pero con un truco esencial: la especificidad. Herramientas como ChatGPT o Claude son expertos redactores, pero para que te den "oro" y no una respuesta genérica, tienes que contarles la realidad de tu sala de clases. No basta con pedir una planificación común; tienes que actuar como un director de orquesta y describirle a la IA si tu curso es numeroso, si tienes 45 alumnos inquietos, si hay estudiantes con diagnóstico PIE o TDAH, o si son niños que aprenden mejor con la música que con la lectura. Por ejemplo, al redactar tu instrucción o "prompt", dile directamente: "Actúa como un pedagogo experto y diséñame una unidad de Ciencias para 6to básico, considerando que mi curso es muy participativo pero se frustra rápido, así que necesito actividades cortas y visuales". Mientras más detalles le des sobre la personalidad de tus estudiantes, más precisa será la planificación o la rúbrica que te genere, permitiéndote tener todo organizado con un clic y ahorrándote esas horas eternas de trasnoche. Además, puedes apoyarte en herramientas como Canva Magic Studio, donde solo escribes el tema y la IA te arma las diapositivas para tus reuniones de apoderados en segundos.




Gamificación: De la distracción a la motivación en un par de clics


Una vez que ya tienes el año organizado con la IA, el siguiente paso para sobrevivir a marzo es asegurar la motivación en el aula. Todos sabemos que hoy competir contra un video de TikTok es casi imposible si seguimos usando solo el pizarrón. Aquí es donde entra la gamificación: usar la psicología del juego para que los niños aprendan sin darse cuenta. Para esto, te recomiendo mi "tridente de oro". Primero, Blooket (antes Quizizz/Background); es la joya de la corona porque tiene modos de juego donde los alumnos pueden "robarse oro" mientras responden preguntas de tu materia, generando una adrenalina que los mantiene pegadísimos al contenido. Luego tienes al clásico Kahoot, que es ideal para esos diagnósticos rápidos de marzo. Y finalmente, mi salvavidas favorito: Wordwall, que te permite crear sopas de letras o cuestionarios en dos minutos. No necesitas empezar de cero; busca actividades ya creadas por otros profes y adáptalas. Si integras estos juegos, verás a tus alumnos más felices y tú disfrutarás más la clase al ver su entusiasmo.



Tips de Oro: El equilibrio 50/50 para recuperar tu vida


Para cerrar, quiero proponerte un trato para este 2026: aplica la regla del 50/50. Deja que la tecnología haga su 50%, que es todo el trabajo administrativo, la redacción de instrumentos, las rúbricas y el diseño de materiales. Ese es el peso que te quitamos de encima. El otro 50% te pertenece a ti, y es el más importante: estar presente en la clase, mirar a tus alumnos a los ojos, escuchar sus dudas y conectar emocionalmente con ellos. Como siempre decimos en Acontista Educa, para que haya aprendizaje, primero tiene que haber una conexión humana; ese es el toque del "Profesor Jirafa", que observa con visión panorámica pero siempre está ahí para mediar con empatía. Organiza tu "biblioteca de recursos" ahora y verás cómo las tardes de marzo vuelven a ser para tu familia, para descansar o simplemente para ti. Porque un docente que recupera su tiempo es un docente que enseña con el corazón.



¡Ánimo, coleguita!



Recuerda, que en este camino no estás solo: estamos para apoyarnos y para enseñarnos lo que sabemos. La educación está cambiando y nosotros con ella, compartiendo estas herramientas que nos hacen la vida más fácil. No olvides nunca que enseñar es una labor maravillosa, pero no debe quitarte el tiempo para vivir tu propia vida, para disfrutar tus silencios y para estar con los que amas. ¡Hagamos que este 2026 sea el año en que recuperamos nuestro equilibrio!


domingo, 22 de junio de 2025

Aulas sin muros: Comunidades virtuales como entornos neuroeducativos de colaboración y aprendizaje




Por: María G. Pacheco Rojas

Neuroeducadora

Santiago de Chile


En un mundo donde la tecnología ha redefinido la forma en que nos comunicamos, aprendemos y colaboramos, las paredes del aula tradicional se han vuelto, en muchos casos, simbólicas. Las comunidades virtuales de aprendizaje surgen como una respuesta natural a esta evolución, convirtiendo el aprendizaje en una experiencia continua, sin fronteras y profundamente colaborativa. Como dice George Siemens (2005), 'el aprendizaje es un proceso que ocurre dentro de ambientes difusos de elementos centrales cambiantes – no enteramente bajo el control del individuo' (p. 4). La pregunta que surge es: ¿cómo podemos, como docentes, aprovechar al máximo estos espacios virtuales para enriquecer la experiencia de nuestros estudiantes?


La neuroeducación nos ha enseñado que el cerebro humano está diseñado para aprender en comunidad. Las interacciones sociales, el trabajo en equipo y la construcción colectiva del conocimiento activan circuitos cerebrales que favorecen un aprendizaje más profundo y duradero. 


Como afirma Francisco Mora (2017), 'solo hay aprendizaje si hay emoción' (p. 17). En las comunidades virtuales, esta sinapsis social se potencia, permitiendo que los estudiantes se conecten entre sí y con el conocimiento de una manera mucho más dinámica.

Si bien las comunidades virtuales pueden sonar como un concepto moderno, en realidad se basan en un principio ancestral: el ser humano aprende mejor en comunidad. En un entorno virtual, esta comunidad se expande, permitiendo que los estudiantes interactúen sin las limitaciones del espacio y el tiempo. Como afirmaba Lev Vygotsky (1978), 'el aprendizaje despierta una variedad de procesos de desarrollo internos que son capaces de operar sólo cuando el niño interactúa con personas en su entorno y en cooperación con sus compañeros' (p. 130). De esta manera, el aprendizaje se convierte en una experiencia que trasciende las barreras físicas, permitiendo que las ideas fluyan libremente y que el conocimiento se construya de manera colectiva.

En mi propia experiencia, he visto cómo la creación de estos espacios virtuales puede transformar la dinámica de una clase. Por ejemplo, al utilizar plataformas como Flip o Google Classroom, he notado cómo los estudiantes se sienten más motivados a participar, a compartir sus ideas y a colaborar con sus compañeros, incluso fuera del horario escolar. Como bien señalan Castañeda y Adell (2013), 'la tecnología no determina el aprendizaje, sino que es el uso que hacemos de ella lo que genera oportunidades para aprender de forma diferente' (p. 25). Esta participación activa no solo enriquece el aprendizaje, sino que también fortalece el sentido de comunidad y pertenencia entre los estudiantes.

Sin embargo, no todo es color de rosa. Las comunidades virtuales también presentan desafíos. La brecha digital, la falta de acceso a internet o dispositivos adecuados, y la necesidad de desarrollar nuevas habilidades digitales tanto en docentes como en estudiantes son obstáculos que debemos superar. Como advierten Adell y Castañeda (2016), 'la tecnología, por sí sola, no garantiza la inclusión ni la equidad, sino que requiere de un diseño pedagógico intencional y de políticas educativas que aborden las desigualdades de acceso y uso' (p. 135). Es fundamental que como educadores seamos conscientes de estos desafíos y trabajemos para crear entornos virtuales inclusivos y equitativos.

En última instancia, el éxito de una comunidad virtual de aprendizaje depende de la confianza que depositemos en nuestros estudiantes y de la forma en que nosotros, como docentes, acompañemos su proceso de aprendizaje. No se trata solo de transmitir información, sino de crear un espacio donde los estudiantes se sientan seguros para explorar, cuestionar y construir su propio conocimiento. Como nos recuerda Paulo Freire (1996), 'enseñar exige respeto a los saberes de los educandos' (p. 23). Al valorar sus experiencias y perspectivas, y al convertirlos en protagonistas de su propio aprendizaje, estaremos sentando las bases para una educación más significativa y transformadora.

Como docente de Lengua y Literatura en Lampa, siempre he buscado nuevas formas de conectar con mis estudiantes y hacer el aprendizaje más dinámico y relevante. Fue así como, durante este período, decidí experimentar con la creación de un canal de WhatsApp para complementar nuestras clases. Al principio, debo admitir que tenía mis dudas sobre cómo funcionaría, pero pronto descubrí el enorme potencial de esta herramienta para fomentar la participación, la colaboración y el aprendizaje creativo. En este capítulo, compartiré mi experiencia personal utilizando WhatsApp como un aula virtual, los retos que enfrenté y los resultados positivos que observé en mis estudiantes.

El canal de WhatsApp 'Lengua y Literatura - Escuela Polonia Gutiérrez Caballería' es un aula digital que no solo ha facilitado el acceso a la información, sino que también ha fomentado la creación de una comunidad de aprendizaje en línea. Los estudiantes pueden interactuar entre ellos, compartir sus ideas y apoyarse mutuamente en su proceso de aprendizaje. Como afirma Vygotsky, 'a través de otros, llegamos a ser nosotros mismos'. Esta interacción social enriquece la experiencia de aprendizaje y permite a los estudiantes construir su conocimiento de forma colaborativa, valorando las diversas perspectivas y experiencias de sus compañeros.

El canal de WhatsApp, por tanto, ofrece una gran flexibilidad, permitiendo a los estudiantes acceder a materiales de estudio y recursos adicionales en cualquier momento y lugar. Esto es especialmente beneficioso para aquellos que no pueden asistir a clases presenciales o que desean repasar los temas. Además, el canal puede servir como un espacio para resolver dudas rápidas o discutir conceptos, complementando el aprendizaje en el aula.

¿Cómo podemos transformar un espacio de mensajería instantánea en un aula virtual dinámica? WhatsApp, con su inmediatez y accesibilidad, nos invita a replantear la forma en que construimos el conocimiento. Al fomentar la interacción entre compañeros, el canal se convierte en un laboratorio de ideas donde cada estudiante aporta su perspectiva única. Como señala Papert, 'el aprendizaje es más profundo cuando se convierte en parte de hacer algo'. Esta colaboración no solo enriquece el aprendizaje, sino que también nos prepara para un mundo donde el trabajo en equipo y la comunicación efectiva son esenciales.

En este entorno virtual, el profesor actúa como un facilitador que propone actividades desafiantes y relevantes, pero sin dirigir cada interacción. De esta forma, los estudiantes toman la iniciativa, comparten sus ideas y construyen su propio conocimiento a través del diálogo y la colaboración. Este enfoque potencia el aprendizaje autónomo y las habilidades de trabajo en equipo, preparando a los estudiantes para los retos del mundo real.

El canal de WhatsApp no solo es un medio para compartir información, sino también un espacio para que los estudiantes se expresen y muestren su aprendizaje de diversas formas. Pueden crear videos cortos explicando un concepto, diseñar presentaciones interactivas o escribir ensayos breves y concisos. Al compartir este contenido, los estudiantes refuerzan su comprensión, desarrollan habilidades digitales y mejoran su comunicación, todo dentro de un entorno colaborativo y de apoyo.

En definitiva, la experiencia con el canal de WhatsApp 'Lengua y Literatura - Escuela Polonia Gutiérrez Caballería' ha demostrado el inmenso potencial de las herramientas digitales para transformar el proceso de enseñanza-aprendizaje. Más allá de ser un simple medio de comunicación, este espacio virtual se ha consolidado como un auténtico 'aula sin muros', donde el conectivismo cobra vida al fomentar la interacción constante, la construcción colaborativa del conocimiento y el desarrollo de la autonomía en los estudiantes. Al integrar la tecnología en nuestra práctica pedagógica de esta manera, no solo enriquecemos la experiencia literaria, sino que también preparamos a nuestros alumnos para desenvolverse con éxito en un mundo cada vez más interconectado, donde las habilidades de colaboración y el acceso continuo a la información son clave para el aprendizaje a lo largo de toda la vida.



Referencia bibliográficas:

Adell, J., & Castañeda, L. (2016). La tecnología educativa en tiempos de disrupción. Revista de Educación a Distancia (RED), (50).

Castañeda, L., & Adell, J. (Eds.). (2013). Entornos Personales de Aprendizaje: Claves para el ecosistema educativo en red. Alcoy: Marfil.

Freire, P. (1996). Pedagogía de la autonomía: saberes necesarios para la práctica educativa. Siglo XXI.

Mora, F. (2017). Neuroeducación: Solo se puede aprender aquello que se ama. Alianza Editorial.

Siemens, G. (2005). Connectivism: A learning theory for the digital age. International Journal of Instructional Technology and Distance Learning, 2(1), 3-10.

Vygotsky, L. S. (1978). El desarrollo de los procesos psicológicos superiores. Crítica.


viernes, 17 de enero de 2025

Explorando Biografías a Través de la Inteligencia Artificial: Una Experiencia Pedagógica Transformadora





 Por: María Gladys Pacheco Rojas 

Docente de Lengua y literatura 

Neuroeducadora

Investigadora

Integrante Activa de la Red de Maestros de maestros de Chile


En mi rol como profesora de Lengua y Comunicación en los séptimos años básicos A, B y C de la Escuela Polonia Gutiérrez Caballería, enfrenté el desafío de enseñar un tema clásico como la biografía, pero con un enfoque que conectara con los intereses y dinámicas actuales de los estudiantes. Sabía que el aprendizaje debía ir más allá de las lecturas tradicionales, análisis textuales o videos biográficos. Por ello, decidí incorporar la inteligencia artificial, específicamente la herramienta Gemini, como un recurso pedagógico innovador que estimulara su curiosidad y participación activa.


El plan era sencillo pero poderoso: los estudiantes interactuarían directamente con la inteligencia artificial, dándole una instrucción específica para jugar un juego de rol en el que Gemini asumiría la identidad de un personaje famoso elegido por ellos. Entre las elecciones destacaron nombres como Chris MJ y Frida Kahlo. Durante la actividad, los estudiantes hicieron preguntas a la inteligencia artificial, quien, como el personaje encarnado, les proporcionó respuestas detalladas y matizadas, basadas en datos históricos y biográficos.


Lo más sorprendente de la experiencia fue la profundidad y personalización de las preguntas de los estudiantes. Mientras que una biografía tradicional puede ofrecer una visión general de la vida de una persona, las interacciones con Gemini permitieron explorar aspectos únicos y emocionalmente significativos de sus personajes elegidos. Por ejemplo, un estudiante que trabajó con Chris MJ le preguntó cuál era la canción que más le había costado escribir. Gemini, en su rol de Chris MJ, no solo respondió con el título de la canción y la historia detrás de su creación, sino que también proporcionó un enlace a YouTube, permitiendo al estudiante experimentar la obra de forma más integral.


Al finalizar la actividad, cada estudiante escribió una biografía del personaje basado en lo que había aprendido en la interacción. Este ejercicio no solo reforzó los contenidos académicos, sino que también fomentó habilidades como la escritura creativa, la formulación de preguntas críticas y la capacidad de sintetizar información de manera significativa.


Esta experiencia me dejó una lección clara: la inteligencia artificial, cuando se utiliza conscientemente, tiene el poder de transformar la pedagogía. No se trata de reemplazar el proceso de aprendizaje, sino de darle una nueva dimensión, donde los estudiantes asumen un rol activo en la construcción de su conocimiento. Al proporcionarles una función específica, como la de investigar y dialogar con una herramienta tecnológica, logramos que comprendieran el valor de usar la inteligencia artificial como un medio para aprender, en lugar de una herramienta para copiar información sin reflexión.


En una era donde la tecnología está moldeando la manera en que interactuamos con el mundo, esta experiencia reafirmó la importancia de enseñar a los estudiantes a trabajar con estas herramientas de manera ética y eficiente. La pedagogía del siglo XXI no puede quedarse atrás: debemos preparar a nuestros estudiantes no solo para consumir conocimiento, sino para construirlo, cuestionarlo y aplicarlo en contextos significativos.



jueves, 16 de enero de 2025

¿Tienes Miedo de Pertenecer a la Matrix Educativa?




Por: Maria Gladys Pacheco Rojas

Profesora de Lengua y Literatura y Neuroeducadora

Perteneciente a la Red de Maestro de Maestros de Chile


Imagínalo por un momento: estás frente a un grupo de estudiantes con sus ojos pegados a pantallas, dedos deslizando incansables, y cerebros probablemente procesando memes más rápido que los conceptos de tu clase. ¿Te da un pequeño escalofrío pensar que tal vez estamos educando una generación de mentes atrapadas en su propia Matrix digital?

Esta reflexión surge de una experiencia reciente durante una capacitación en la Escuela de Verano del Colegio de Profesores. Allí, mientras yo explicaba cómo los docentes pueden optimizar su tiempo utilizando inteligencias artificiales en sus clases, un profesor me miraba con una mezcla de terror y fascinación. “Estamos dentro de la Matrix”, dijo en voz baja, con una expresión que no olvidaré. Estaba sinceramente asustado, como si hubiera despertado en un futuro distópico donde las máquinas dominaran todo. Esa reacción, aunque algo extrema, me hizo pensar: ¿es la tecnología el villano en esta película o simplemente no hemos aprendido a convivir con ella?

¿El cerebro de nuestros estudiantes es diferente o simplemente no encaja en nuestro molde?

La neurociencia nos dice que el cerebro de las nuevas generaciones es diferente. Están expuestos a estímulos múltiples desde la cuna. Pueden responder un mensaje, escuchar música y mirar un video, todo al mismo tiempo. Pero, ¿pueden atender una clase magistral de cuarenta minutos sin desconectarse? Probablemente no.

¿Y cuál ha sido nuestra respuesta como docentes? Más contenido, más guías, más ejercicios monótonos, como si intentar forzar el viejo sistema en nuevos cerebros fuera la solución. Pero, ¿y si el problema no es que sus cerebros estén “dañados” por la tecnología? ¿Y si el problema es que nosotros no hemos aprendido a hablar su idioma?

Tal vez no necesitamos que memoricen listas interminables de datos (que, seamos sinceros, olvidarán al día siguiente). Quizá lo que necesitan es aprender a pensar, a discernir, a usar las herramientas que tienen a su disposición para aprender de manera autónoma y significativa.

Pero, ¿y si la tecnología es parte de la solución?

Durante esa misma capacitación, mientras algunos docentes miraban con recelo las palabras “inteligencia artificial”, otros empezaban a preguntar cómo podían integrar estas herramientas en sus clases. Y ahí está la clave: no se trata de glorificar la tecnología como el salvador de la educación, sino de usarla inteligentemente.

Herramientas como la gamificación, plataformas interactivas y, sí, incluso las inteligencias artificiales, pueden transformar una clase aburrida en una experiencia enriquecedora. Claro, esto implica que nosotros, los profesores, salgamos de nuestra zona de confort. Y ahí es donde muchos se echan para atrás.

¿Entonces qué, seguimos haciendo lo mismo?

La verdadera pregunta es: ¿queremos seguir culpando a los estudiantes y sus “defectuosos” cerebros tecnológicos, o queremos asumir la responsabilidad de actualizar nuestras prácticas? Porque, spoiler alert, el mundo no va a retroceder. No vamos a desconectar Internet para obligar a los estudiantes a leer libros de texto como en los viejos tiempos. Ellos no van a cambiar. Nosotros debemos hacerlo.

Es nuestra responsabilidad construir una educación del siglo XXI que responda a las necesidades de nuestros estudiantes. Sí, ellos se aburren más rápido. Sí, no tienen la atención sostenida de generaciones pasadas. Pero también tienen habilidades increíbles para procesar múltiples estímulos, colaborar en línea y aprender de formas que nunca imaginamos.

Así que la próxima vez que mires con nostalgia la época dorada de los cuadernos y los mapas de papel, pregúntate: ¿realmente quieres quedarte atrapado en el pasado, o vas a atreverte a romper la Matrix de la educación tradicional? La decisión es tuya, profe.


lunes, 30 de septiembre de 2024

Las relaciones virtuales: un nuevo amor en la era digital

En un mundo cada vez más conectado, las relaciones amorosas han evolucionado y se han adaptado a las nuevas tecnologías. Las redes sociales y las aplicaciones de citas han revolucionado la forma en que nos relacionamos,permitiendo conocer personas de diferentes lugares y culturas. Si bien es cierto que las relaciones virtuales presentan ciertos desafíos, también ofrecen una serie de ventajas que vale la pena destacar.

Una de las principales ventajas de las relaciones virtuales es la facilidad para conocer gente nueva. Las plataformas digitales nos permiten acceder a una amplia red de personas con intereses similares, lo que aumenta las posibilidades de encontrar a alguien compatible. Además, la distancia geográfica deja de ser un obstáculo, permitiendo establecer conexiones con personas de cualquier parte del mundo.

Otro aspecto positivo de las relaciones virtuales es la flexibilidad. Al no estar limitadas por el tiempo ni el espacio, las relaciones virtuales permiten adaptar la comunicación a las necesidades de cada persona. Esto es especialmente útil para aquellos que tienen horarios ocupados o que viven en lugares remotos.

Las relaciones virtuales también pueden fomentar la comunicación y la honestidad. Al no estar influenciados por el lenguaje corporal o las primeras impresiones, muchos sienten que pueden expresarse de manera más auténtica y sincera en un entorno virtual. Esto puede conducir a conversaciones más profundas y significativas.

Además, las relaciones virtuales pueden ser una excelente opción para personas tímidas o con dificultades para socializar en entornos presenciales. Al comunicarse a través de mensajes escritos, estas personas pueden sentirse más seguras y cómodas para expresar sus sentimientos y opiniones.

Por supuesto, es importante tener en cuenta que las relaciones virtuales no son perfectas y presentan ciertos riesgos. Sin embargo, cuando se establecen con precaución y respeto, pueden convertirse en una fuente de apoyo emocional, compañía y crecimiento personal.

En conclusión, las relaciones virtuales ofrecen una nueva forma de conectar con otras personas y ampliar nuestros horizontes. Si bien es importante ser conscientes de los riesgos, también debemos reconocer las ventajas que estas relaciones pueden ofrecer. Al combinar lo mejor de los mundos virtual y real, es posible construir relaciones sólidas y significativas.

¿Qué opinas tú sobre las relaciones virtuales?

¿Has tenido alguna experiencia positiva en una relación virtual?



Las relaciones virtuales: un amor detrás de la pantalla

En la era digital, las relaciones amorosas han trascendido las fronteras físicas y se han trasladado al mundo virtual. Las redes sociales y las aplicaciones de citas han facilitado la conexión con personas de cualquier parte del mundo. Sin embargo, esta aparente facilidad esconde una serie de desafíos y riesgos que vale la pena considerar.

Uno de los principales problemas de las relaciones virtuales es la falta de autenticidad. Detrás de cada perfil, puede esconderse una persona que no es quien dice ser. La facilidad para crear una identidad falsa y exagerar cualidades personales puede generar una imagen idealizada que poco tiene que ver con la realidad. Esta falta de transparencia puede llevar a decepciones y desencantos cuando la relación se traslada al mundo real.

Otro aspecto a tener en cuenta es la limitación de la comunicación. Los mensajes escritos carecen de la riqueza de la comunicación cara a cara, donde el lenguaje corporal, la entonación y el contexto juegan un papel fundamental. La falta de contacto físico y de interacción en tiempo real puede dificultar la comprensión mutua y generar malentendidos. Además, la idealización del otro puede llevar a una relación superficial basada en expectativas poco realistas.

La distancia física también es un factor que puede complicar las relaciones virtuales. La imposibilidad de compartir experiencias cotidianas, de brindar apoyo físico en momentos difíciles o de disfrutar de la compañía del otro de manera presencial puede generar sentimientos de soledad y aislamiento. Además, la distancia puede dificultar la resolución de conflictos, ya que la falta de contacto directo puede intensificar las tensiones y dificultar la búsqueda de soluciones.

Por último, las relaciones virtuales exponen a los usuarios a diversos riesgos. El ciberacoso, la extorsión y el fraude son algunos de los peligros a los que se enfrentan quienes establecen relaciones a través de internet. La facilidad con la que se puede manipular a alguien a través de una pantalla convierte a las redes sociales en un terreno fértil para los delincuentes.

En conclusión, las relaciones virtuales ofrecen la posibilidad de conocer personas de diferentes lugares y culturas. Sin embargo, es importante ser conscientes de los riesgos y desafíos que conllevan. La falta de autenticidad, la limitación de la comunicación, la distancia física y los riesgos de seguridad son factores que deben ser considerados antes de iniciar una relación a través de internet.

Es fundamental tener en cuenta que las relaciones humanas requieren de cercanía, confianza y autenticidad. Si bien las herramientas digitales pueden facilitar la conexión, no pueden sustituir la importancia de la interacción cara a cara y el contacto físico.

¿Qué opinas tú sobre las relaciones virtuales?

¿Crees que es posible construir una relación sólida y duradera a través de internet?

sábado, 7 de septiembre de 2024

Evolución Cerebral: Adaptando la Educación a las Nuevas Realidades Neuronales de los Estudiantes




 Por: María Gladys Pacheco Rojas

Docente de lenguaje y comunicación

Maestra en artes con mención en dirección teatral

Integrante activa de la Red Maestra de Maestros de Chile

Texto publicado en la plataforma Red  Maestros de  Maestros de Chile


En los últimos años, el cerebro de nuestros estudiantes ha experimentado cambios significativos debido a la exposición constante y directa a la digitalización. La omnipresencia de las tecnologías y la exposición multisensorial a múltiples pantallas han dado lugar a construcciones neuronales muy diferentes de las que se observaban hace unas décadas. “Los estudiantes de hoy en día están expuestos a una gran cantidad de información a través de dispositivos digitales, lo que puede afectar la plasticidad neuronal. La exposición constante a la tecnología puede facilitar el desarrollo de nuevas conexiones neuronales, pero también puede llevar a una disminución en la atención sostenida y la memoria a largo plazo. En contraste, los estudiantes de hace 10 años tenían menos acceso a la tecnología y, por lo tanto, su cerebro se desarrollaba en un entorno más tradicional, donde la memorización y la atención sostenida eran más necesarias” Torrijos Muelas, M. (2023) En aquel entonces, la educación se centraba en privilegiar la memoria y la concentración como pilares fundamentales para promover el aprendizaje. Sin embargo, la realidad actual ha visto una disminución en estas dos habilidades cerebrales debido a la constante interacción con dispositivos digitales.


 

Entender, por tanto, que la educación debe evolucionar en consonancia con las necesidades cerebrales de nuestros estudiantes es crucial. No se trata de dejar de lado la memoria y la concentración, sino de reconocer que ya no son el centro y el punto de partida de los procesos educativos, estrategias y metodologías. Los estudiantes de hoy han experimentado un cambio a  nivel cerebral y, aunque han perdido algunas de las habilidades que se fomentaban en el pasado, han desarrollado otras nuevas. Este artículo se propone revisar y comprender estas nuevas habilidades, destacando la importancia de adaptar la educación para alinearla con las realidades neuronales contemporáneas de nuestros estudiantes, tiempos de un aprendizaje más significativo y veráz. Por ejemplo "Conocer cómo funciona el cerebro y cómo aprende el alumno es esencial para adaptar nuestras prácticas educativas, ya que todo lo que pensamos, sentimos y hacemos es producto de nuestro cerebro. Esto nos ayuda a entender y asumir que nuestra labor docente no es una mera actuación, sino un proceso que debe estar fundamentado en evidencias científicas" Torrijos Muelas, M. (2023) y todo esto subraya la importancia de una comprensión profunda del cerebro en el contexto educativo. Este conocimiento no solo facilita la adaptación de las prácticas pedagógicas, sino que también reafirma la necesidad de una enseñanza basada en evidencias científicas. Los educadores debemos ser conscientes de que nuestro trabajo no es una serie de acciones aisladas, sino un proceso continuo y fundamentado.

 

Complementando esta información, es importante entender que si la enseñanza en la actualidad no está dando los resultados deseados, puede deberse a que algunos profesores no están reconociendo adecuadamente las necesidades cerebrales cambiantes de los estudiantes. Si bien es cierto que hay habilidades que deben ser desarrolladas, estas no pueden ser las mismas de hace una década. Las necesidades cerebrales de los estudiantes han evolucionado, y las habilidades se desarrollan de manera diferente debido a la influencia de factores modernos, como la tecnología digital y la exposición constante a pantallas múltiples. Los educadores deben estar al frente de la innovación pedagógica constante para responder a las demandas de la educación actual, que involucran nuevos factores y posibilidades de aprendizaje. Adaptar las estrategias y metodologías a estas nuevas realidades es crucial para el éxito educativo en el contexto.

 

Mejor dicho, parafraseando a Reigosa-Crespo se ha confirmado que el cerebro de los estudiantes es altamente plástico, lo que significa que puede reorganizarse y adaptarse en respuesta a nuevas experiencias y aprendizajes. Esto abre oportunidades para intervenciones educativas que pueden mejorar el desarrollo neurocognitivo. Reigosa-Crespo, V. (2021) De modo que, la plasticidad del cerebro estudiantil es un aspecto crucial a tener en cuenta en el  contexto educativo actual. La capacidad del cerebro para reorganizarse y adaptarse significa que las intervenciones pedagógicas innovadoras pueden tener un impacto significativo en el desarrollo neurocognitivo de los estudiantes. Esto refuerza la idea de que los educadores deben  estar al tanto de las últimas investigaciones y adaptarse continuamente a las necesidades cambiantes de sus alumnos. En un entorno donde la tecnología y la exposición digital influyen en la formación de las habilidades cognitivas, es imperativo que las estrategias educativas sean  dinámicas y respondan a estas nuevas realidades. Aprovechar la plasticidad cerebral a través de enfoques educativos adaptativos y basados en evidencias puede ser la clave para mejorar los resultados de aprendizaje y preparar a los estudiantes para los desafíos del futuro.

 

Entonces, ¿cómo es el cerebro de estas nuevas generaciones a las que enseñamos? Es importante evidenciar que la exposición a la digitalización sin una educación adecuada sobre su  uso ha generado cambios significativos. Estos cambios, aunque a veces percibidos como negativos para la enseñanza tradicional, también ofrecen nuevas habilidades y oportunidades. La multitarea, por ejemplo, es una capacidad que ha surgido debido a la disminución de la concentración en un solo aspecto. Mientras que a nosotros se nos enseña a enfocarnos en una sola tarea a la vez, los estudiantes actuales, acostumbrados a interactuar con múltiples pantallas, pueden atender varios elementos, pero de manera superficial. Si los educadores pudiéramos potenciar esta habilidad, los estudiantes también podrían aprender múltiples cosas al mismo tiempo. Asimismo, la rapidez al estímulo es otra capacidad que debe ser aprovechada. Nuestros estudiantes están expuestos a una gran cantidad de información y han desarrollado la capacidad de realizar lecturas rápidas y responder a diversos estímulos simultáneamente, una habilidad que para generaciones anteriores podría resultar abrumadora, pero que para ellos es natural. Los estudiantes actuales tienden a aprender de manera más colaborativa ya través de métodos interactivos, como el aprendizaje basado en proyectos y el trabajo en equipo. Esto se debe a que el cerebro de los estudiantes se adapte a un entorno educativo que valore la comunicación y la colaboración. Hace 10 años, el enfoque educativo era más individualista y centrado en el docente, lo que influía en cómo se desarrollaban las habilidades sociales y comunicativas en el cerebro de los estudiantes. Torrijos Muelas, M. (2023) La cita resalta cómo los métodos de aprendizaje actuales se alinean con las capacidades y necesidades del cerebro moderno. La tendencia hacia un aprendizaje más colaborativo y basado en proyectos refleja una adaptación a un entorno educativo que valora la interacción y el trabajo en equipo. Esta transición no solo responde a cambios en las herramientas y tecnologías disponibles, sino también a una evolución en las habilidades cognitivas y sociales de los estudiantes. El entorno educativo de hace una década, más individualista y centrado en el docente, moldeaba un desarrollo cerebral diferente, enfocado en habilidades individuales.

 

Hoy, sin embargo, los estudiantes están mejor equipados para trabajar en entornos que promueven la comunicación y la colaboración, capacidades esenciales en el mundo contemporáneo. Reconocer y adaptar nuestras estrategias educativas para aprovechar estas nuevas habilidades es fundamental para maximizar el potencial de los estudiantes y prepararlos  para los desafíos del futuro. Por otra parte, "Acceder al conocimiento hoy está determinado por la posibilidad de conectarlo con nuestra experiencia vital, con hacer de él una utilización importante y referida al contexto y finalmente, en poderlo construir y reconstituir en nuevas elaboraciones que emergen de la capacidad de cada ser humano". Jara Gutiérrez, A., & Prieto Soler, J. (2018) De allí la importancia de la contextualización y la personalización del conocimiento en el proceso de aprendizaje. Esta perspectiva resalta que el aprendizaje significativo no se trata solo de adquirir información, sino de conectarla con nuestras propias experiencias y contextos, permitiendo unaMreconstrucción y reinterpretación que enriquece y profundiza sobre el saber hacer. Esta idea se relaciona directamente con el párrafo anterior sobre cómo los estudiantes actuales,  debido a su exposición constante a la digitalización, han desarrollado habilidades como la multitarea y la rapidez al estímulo. Y son estas capacidades las que les permiten interactuar con  la información de manera diferente a generaciones anteriores. Mientras que la concentración y el enfoque en una sola tarea eran primordiales hace una década, hoy en día, los estudiantes pueden conectar múltiples fuentes de información simultáneamente, construyendo un conocimiento más dinámico y adaptado a sus necesidades. La transición hacia métodos de aprendizaje más colaborativos e interactivos, como el aprendizaje basado en proyectos y el trabajo en equipo, también se alinea con esta cita. Estos enfoques permiten a los estudiantes no solo adquirir conocimiento, sino también aplicarlo en contextos reales y significativos para ellos, colaborando con otros para construir y reconstituir ese conocimiento de maneras innovadoras. En este sentido, la capacidad de contextualizar y personalizar el aprendizaje es esencial para aprovechar al máximo las habilidades neurocognitivas de las nuevas generaciones y preparar a los estudiantes para enfrentar los desafíos del mundo actual con creatividad y flexibilidad.

 

En resumen, la evolución cerebral de nuestros estudiantes en la última década, influenciada por  la exposición constante a la digitalización, plantea desafíos y oportunidades significativas para la educación. Las habilidades tradicionales como la concentración y la memoria han disminuido, pero han surgido nuevas capacidades, como la multitarea y la rapidez al estímulo. Estas transformaciones exigen una reevaluación de las prácticas pedagógicas para alinearlas con las necesidades actuales de los estudiantes. No se trata solo de adaptar el contenido, sino también de adoptar enfoques pedagógicos basados en evidencias científicas que reconozcan y potencien estas nuevas habilidades. Es esencial que los educadores comprendan la plasticidad del cerebro y cómo las experiencias digitales han remodelado la forma en que los estudiantes aprenden, permitiendo una educación más inclusiva. La capacidad de contextualizar y personalizar el aprendizaje es crucial para aprovechar al máximo las habilidades neurocognitivas de las nuevas generaciones. La transición hacia métodos de aprendizaje colaborativos e interactivos refleja una adaptación a las capacidades cognitivas actuales de los estudiantes. En este sentido, los educadores debemos reflexionar sobre cómo estamos enseñando y considerar si nuestros métodos responden a las realidades neuronales contemporáneas. Es vital fomentar la investigación sobre el nuevo cerebro de nuestros estudiantes en una era digital, para desarrollar estrategias educativas que no sólo respondan a los desafíos actuales, sino que también aprovechen las oportunidades de aprendizaje que estas nuevas capacidades cognitivas traen consigo. La educación debe ser un campo en constante evolución, ajustándose a los descubrimientos científicos sobre el cerebro y las nuevas formas de interacción y aprendizaje de los estudiantes. de allí que dejamos instalada esta invitación a los docentes a unirse a esta investigación continua y a considerar cómo las habilidades emergentes pueden ser incorporadas y potenciadas en el aula generando un proceso juicioso de investigación y comprensión de la nueva realidad en el aula, ya que solo a través de una comprensión profunda se podrá llegar a implementar estrategias y metodologías acordes a las necesidades educativas de esta nueva era.

 

Bibliografía

Jara Gutiérrez, A., & Prieto Soler, J. (2018). Congreso Nacional de Tecnología y Educación 2018.

Universidad Tecnológica de Pereira. Recuperado de

https://academia.utp.edu.co/tecnología-educacion

Reigosa-Crespo, V. (2021). Neurociencias y aprendizaje. Centro de Neurociencias de Cuba.

https://www.researchgate.net/

Torrijos Muelas, M. (2023). Neuroeducación: ¿Cómo aprende el cerebro? ISBN:

978-84-235-3694-8.


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